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Nueva entrada de Letras Que Suenan en la web del sociólogo y crítico de arte Nicola Mariani.

Tomad nota los que dais por sentado que todas las cosas se arreglan solas. La verdad es que hay cosas que no tienen arreglo. Pincha aquí para noquear a tu destino.

REDLas llaman “redes sociales” cuando quieren decir webs/apps en las que el contenido lo crean los propios usuarios, sin cobrar por ello y relacionándose de igual a igual.

Basta esta improvisada definición para entender por qué han puesto en jaque a los contenidos digitales de pago y a toda “autoridad editorial” (una sola celebrity de tres al cuarto tiene más audiencia que varias instituciones venerables).

Basta esta improvisada definición para comprender por qué son un gran negocio. 

Siempre andan vendiéndonos estadísticas falseadas y la no menos falsa sensación de que son el último grito. Cuando se disipa el humo del hype, lo que queda es esto:

Las que sobrevivirán

zuckFacebook: está de moda hablar de su decadencia, pero las pocas cifras fiables dicen lo contrario. Más de 1.000 millones de personas la usan, lo que la convierte en LA RED SOCIAL por excelencia.

La fórmula para saber si una red tiene éxito es una doble pregunta: 1) ¿conoces personalmente a gente que la usa? 2) ¿sale en las noticias por cosas que pasan dentro de ella (y no por mero autobombo)?

Con Facebook las respuestas son tan afirmativas que hay que ser muy lerdo para creerse eso de que en un par de años habrá pasado a la historia.

Tanta palabrería no surte efecto en los resultados objetivos pero sí en las percepciones: Facebook ya no es cool y los gurús (muchos a sueldo de Google) hablan de ella con desprecio.

twitterbirdTwitter: a su comunidad se le supone un nivel intelectual superior al de Facebook. Sí, así de crudo, como suena: son menos pero más listos.

Esta percepción (sin ningún dato detrás) es discutible pero va auto-confirmándose. Los departamentos de Marketing usan Facebook para las promociones más groseras y Twitter para el delicado trabajo de “crear marca” y “generar notoriedad”.

Así que mientras Facebook se hace popular, Twitter se refina para ser un nicho de “influencers”.

La gran paradoja de Twitter es que no sería nada sin los medios de comunicación, que hablan sin cesar de trending topics y generan noticias a partir de broncas tuiteras entre políticos o famosos. Los medios creen que así canibalizan Twitter, consiguiendo contenidos facilones que arrastran audiencia.

La realidad es la inversa: Twitter se está comiendo a los medios.

youtubeYouTube: es la tele de Internet y a veces nos olvidamos de que también es una red social. Cualquiera puede subir un vídeo (o verlo, o comentarlo) y no hay más autoridad que la que te proporciona el éxito.

Su publicidad es la más intrusiva de todas (hasta que no te tragas el anuncio, no ves el vídeo), pero precisamente por eso genera tanta pasta: 8.000 euros por cada minuto de vídeo. En el horizonte no hay nada que pueda inquietar su reinado.

Ahí fuera la tele sigue siendo la tele. Y aquí dentro YouTube manda más que nadie.

LinkedIn: es la jobmás falsa porque va sobrada de postureo y resulta frustrantemente estática. La mayoría de la gente se dedica a colgar su currículum y poco más.

Aun así, es el lugar en el que hay que estar si estás buscando trabajo o intentando quedar bien con el jefe (¿acaso hay alguien que no esté haciendo una de las dos cosas?).

A esta incómoda sensación de obligatoriedad suma un toque de distinción. Si en Infojobs encuentras cientos de ofertas a diario (la mayoría malas o muy malas), en LinkedIn hay pocas pero más decentes.

Todo es más ficción que realidad, pero la fórmula funciona y su futuro está garantizado.

hateLos foros: estaban antes que ninguna y seguirán aquí cuando todas las demás hayan desaparecido.

El verdadero significado de Internet siempre ha estado en los caóticos foros. Más allá de su indiscutible poética (el avatar misterioso, el hilo abandonado que de repente resucita, las estrellitas de nivel por ser un asiduo, el único lugar del universo en el que encuentras a alguien a quien le ha pasado exactamente lo mismo que a ti), tienen cifras para callar cualquier boca.

En España hay un ejemplo perfecto de su poder: Forocoches, capaces de entrar en masa en la encuesta online del Telegraph para que saliese que Gibraltar era español. EnFemenino es otro fenómeno digno de estudio. A nivel planetario, 4chan es la lógica evolución de los foros hacia las imágenes.

Las que desaparecerán

g-Google+: pese a pertenecer al Gran Hermano y gozar de todo su apoyo, no cuaja (ni cuajará).

La fórmula de la doble pregunta resulta especialmente cruel con ella: 1) ¿conoces a alguien que la usa a diario? 2) ¿sale en las noticias sin que nadie pague por ello? Ejem, ejem…

Numerosos gurús a sueldo de Google siguen predicando sus bondades y cada poco tiempo se publican números increíbles que dicen que es la segunda red más grande solo por detrás de Facebook.

La gente les hace tan poco caso que ni tan siquiera hay motivo para escandalizarse. Ya descansa en paz.

bloggerLos blogs: en realidad ya han desaparecido, pero nadie se ha dado cuenta. La legendaria frontera entre webs y blogs no existe (simplemente porque no hay web que no aspire a todas las cosas bonitas que se dicen de los blogs).

En la mayoría de casos es imposible saber lo que estamos mirando. La teoría dice que un blog es amateur y precario, mientras que una web es profesional y estable. Chorradas.

Por desgracia mucha gente se las cree y resulta habitual encontrar empresas con una web infumable en la que ponen la información corporativa que ni ellos mismos se leen y un blog forzadísimo que rellenan con los fatuos editoriales del iluminado de turno.

Pero tal y como están las cosas, las webs mejor valoradas son dinámicas, minimalistas y muy visuales… es decir, Tumblr.

vendidoTuenti: paulatinamente abandonados por sus fans adolescentes (gremiales y promiscuos por definición), ellos mismos decidieron dejarse de historias y marcharse allí donde está la pasta. Chicos listos.

Ahora son un operador móvil… y vivieron felices y se comieron algunas de las perdices de Telefónica.

Ello: tuvieron sus quince minutos de gloria promocionándose como el gueto chic al que emigrar cuando estás cansado de Facebook. Sin publicidad, con tu privacidad blindada… En fin, ha pasado tantas veces que creérselo requiere demasiada fe.

Se extinguirán pronto… ay, no, espera, ya se han extinguido.

Quitter: lo mismo que Ello pero respecto a Twitter. Pura tontería.

Las incógnitas

foursquareFoursquare: fueron y son la red social de la geolocalización, pero las cosas se les han complicado desde que el resto de redes incluyen GPS entre sus extras. Su impacto indiscutible en Estados Unidos encuentra demasiados interrogantes en Europa… y en España, donde solo una reducida panda de obsesivo/compulsivos se dedica a hacer check-in en bares, cafeterías y restaurantes.

Al final se han convertido en una app de tips y críticas sobre lugares de ocio (una especie de TripAdvisor más allá de los hoteles). Sufren la maldición de tener un enorme potencial que nunca llega a realizarse del todo, pero este sanbenito lo comparten también con el resto de redes.

Yo diría que a la larga desaparecen: ya sea poco a poco (debido a nuevas funcionalidades de Facebook y Twitter), ya sea del tirón (comprados a golpe de talonario).

vineVine: hay que aplaudir su originalidad en este sector tan poco original. Compartir vídeos de 6 segundos que echan mano del truquito de los frames. Genial, pero… ¿llegará esto a ser un deporte de masas? Seguramente no.

Con la “tranquilidad” de ser de Twitter y tener una élite de usuarios que disfrutan siendo poquitos y graciosos, pervivirán como objeto de culto… exactamente lo que son ahora.

pinterestPinterest: la red social de las amas de casa estadounidenses (recetas, bolsos, bebés… y más recetas) es a menudo ridiculizada, pero sería un error subestimar a este invento que, sin hacer tanto ruido, hace ganar mucho dinerito a las marcas.

No molesta y será cada vez más rentable.

Instagram: un Pinterest que se ha hecho fuerte en los móviles a base de insistir en que es solo para aquellos “a los que les gusta la fotografía”. Es decir: todo el que tenga algo de amor propio.

Pese a ser más inútil de lo que parece, ha seducido a tantos esnobs que será difícil acabar con ella.

DYNAMIC3En estos tiempos de empatía, asertividad y coaching en vena, Dynamic Man nos recuerda lo que el poder espera de nosotros. El Hombre Dinámico es un androide eunuco que fue convenientemente congelado cuando empezó a resultar de mal gusto.

Con unos orígenes a lo Frankenstein, nació en un laboratorio en 1940. Fue diseñado para combatir a los nazis, pero el experimento se quedó en chapuza y Dynamic Man salió energúmeno, ario y homófobo. A su creador le dio un infarto en cuanto nuestro héroe abrió la boca.

En realidad no hubo ciencia alguna al concebirlo, sino tan solo el trabajo apresurado de la editorial Timely Comics, una prehistórica Marvel imbuida de valores bélicos.

Superheroe de noche y agente del FBI por el día, el Hombre Dinámico gozaba de un confuso conglomerado de superpoderes. Podía volar y era muy fuerte (o al menos atizaba mucho). Más dudosa resultaba su presunta superinteligencia y una capacidad para cambiar de forma que apenas utilizó.

Dynamic2Capturado por los nazis junto a otro puñado de segundones, todos fueron congelados por orden del Führer, que quería estudiarlos con calma. Durmió el sueño de los lerdos hasta que fue resucitado de la criogénesis. Pero era 2008 y Dynamic Man provocaba digestiones pesadas a cualquier tipo de audiencia.

Se le recicló como supervillano (alegándose un tipo especial de locura, claro) pero enseguida se le hizo morir quemado a manos del Reportero Fantasma (otro de los desgraciados congelados por Hitler).

Dynamic Man nunca tuvo historia. Existió solo por las ganas de tener un superhéroe “dinámico” en una época en que la palabra se puso de moda. Tuvo a su escudero particular en Dynamic Boy (una burda copia de Robin) y sus apariciones estelares en la legendaria colección Dynamic Comics.

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Sirva su triste lección para que nadie conciba ahora un Empathic Man (y ya de paso para enterrar en la medida de lo posible ese libro de Daniel Goleman que ha lavado más mentes que el “Mein Kampf”).

Para los nostálgicos del Hombre Dinámico el destino reserva una broma fatal: su nombre se utiliza hoy en día para vender “la fórmula de la virilidad“. Son solo pastillas afrodisiacas, pero suena bien.

DYNAMICMAN

post-apocalypse

El título suena a telegrama del fin del mundo pero es lo que dice Carmen Bermejo, la mente al frente de Tetuán Valley (el modestísimo Silicon Valley que intenta brotar en el distrito madrileño de Tetuán).

A su nombre puedes unir vocablos como emprendedor, start-up y otras entelequias, pero no hay sitio para la codicia. No son santos ni eremitas, solo gente que se afixia porque viven “atrapados en algo que ya no funciona“. Si colean, es que aún respiran. STOP.

P. Se me cae un mito. Yo creía que esto de las startups era para forrarse.

R. Tengo amigos que han hecho voto de pobreza y dicen que el dinero es malo. No lo hacemos por la pasta.

Pincha aquí para leer la entrevista entera 

Mystek en acciónLos cómics son pecado desde que las religiones prohibieron representar imágenes. Los católicos son excepción, pero los cómics están malditos desde que San Pablo condenase a los que “adoraban a la criatura y no al Creador“. Y es que poco importa quién crea al personaje, porque los cómics consisten en idolatrar al héroe e ignorar al autor.

La tragedia de Mystek se explica por las leyes del copyright. Cristopher Priest (guionista que había colaborado en Conan y Green Lantern) pretendía crear un personaje y repartirse los derechos con la editorial DC. Para conseguirlo coló a Mystek en las colecciones en las que trabajaba.

La historia de Mystek tiene demasiados huecos. Una americana-coreana que había desarrollado claustrofobia durante una visita a Seúl (nunca se llegó a explicar qué había pasado allí). Tampoco quedaba claro cómo había conseguido sus poderes. Podía volar y manipular energía a nivel subatómico (metiendo en el ajo a la física de partículas y los quarks), lo que en la práctica se traducía en rayos, truenos y centellas.

Mystek quitándose el traje

Paranoica y esquiva, regentaba una tienda de electrónica que estaba en un sótano (ideal para su claustrofobia). Un día apareció por allí El Rayo, héroe de tercera fila que había sido fotofóbico (pasó la infancia encerrado convencido de ser alérgico a la luz… hasta que descubrió que el sol le daba poderes: lanzar descargas eléctricas, viajar a la velocidad de la luz y otras habilidades alucinantes). En la mejor tradición caótica de DC, el Rayo había tenido diversas encarnaciones (la clásica idea de resetear un personaje matándole y resucitándole después en un universo paralelo).

Cuando El Rayo entró en la tienda (¿para comprar una regleta, tal vez?) hizo saltar los sensores paranoicos que Mystek había instalado y fue detectado como poderosísimo metahumano. Mosqueada por lo que la había pasado en Seúl (¿pero qué demonios pasó en Seúl?), Mystek creyó que El Rayo había sido contratado por el FBI (¿?) para capturarla.

Así fue como esta mujer se enfundó en un traje metálico de fabricación casera que la hacía parecer un hombre. De hecho, parte de su gracia estaba en que nadie sabía que era una superheroína y no un superhéroe. Tras algunos encontronazos con El Rayo (y sin saber todavía qué había ocurrido en Seúl), el Detective Marciano (que tenía fobia al fuego… esta es una trama neurótica) la recluta para la Liga de la Justicia.

En este punto la idea estaba lanzada, pero la todopoderosa DC Comics lanzó una sonora carcajada cuando les propusieron compartir los derechos. ¿Compartir? En caso de prosperar, esa coreana que parecía un chico y sabía mucho de electrónica sería propiedad de la editorial y de nadie más.

Mystek claustrofóbica

Con lo cual el Creador decidió exterminar a su criatura enviándola en misión intergaláctica con la Liga de la Justicia. Durante el viaje en una nave tamaño Ford Fiesta, la claustrofobia dejó de ser un síntoma y se convirtió en un problema. Sintiéndose morir, Mystek hizo un agujero en el techo y saltó al espacio exterior, donde murió en pocos segundos.

Cristopher Priest reconoció que todo lo que rodeaba a Mystek había sido “una comedia de errores“, pero lo peor es que nunca nos contó qué diablos había ocurrido en Seúl. Probablemente ni tan siquiera él se acuerda.

El fin de Mystek