Pernell Roberts, el último de ‘Bonanza’

Pernell Roberts, el actor que interpretó al hermano mayor de la serie televisiva Bonanza -vaquero de sombrero negro, tupé y ceño eternamente fruncido- murió el 24 de enero, a los 81 años, en su casa de Malibú (California). Durante seis años, Roberts fue Adam Cartwright, el hermano responsable y de finos modales que construyó con sus propias manos el rancho de La Ponderosa. El western familiar, de gran éxito en los sesenta, comenzó a descomponerse cuando Roberts abandonó el reparto en 1965. El fallecimiento en 1972 de Dan Blocker, que interpretaba a Hoss, precipitó su final. Con la muerte de Roberts desaparece el último de los Cartwright.

Nacido el 18 de mayo de 1928 en el estado sureño de Georgia, Roberts fue fabricante de tumbas, carnicero y guardabosques hasta que descubrió su pasión por el teatro. A su regreso de los marines, donde pasó dos años tras fracasar en los estudios, se volcó en la interpretación. Obtuvo el reconocimiento del gremio en Nueva York, donde destacó en Macbeth y Romeo y Julieta. En 1959, la cadena NBC le ofreció trabajo en una nueva serie de televisión diseñada para explotar la moda del western.

Bonanza, de estética cowboy y tecnicolor chillón, contaba las aventuras de Ben Cartwright, terrateniente de Nevada, y de sus tres hijos, nacidos de diferentes madres. Al impetuoso Little Joe (Michael Landon) y al bonachón Hoss (Dan Blocker) se contraponía el personaje de Roberts, tímido pero con una voz de tenor que le permitió cantar varios de los temas de la banda sonora e incluso grabar un disco de folk. La serie, ambientada a orillas del lago Tahoe, llegó a España en 1962.

En el momento de mayor éxito de Bonanza, Roberts empezó a quejarse. Comprometido con la lucha por los derechos civiles, no le gustaba que en el reparto sólo hubiese actores blancos, con la excepción del sirviente chino de la familia. Pidió a los productores que limitaran la carga racista, violenta y sexista que, en su opinión, tenía la serie. En 1963, los guionistas intentaron contentarle y pusieron a su personaje a recoger firmas contra un albergue cercano a La Ponderosa que no admitía a negros. Este episodio provocó numerosas cartas de protesta de los televidentes, que empujaron a Roberts a dimitir.

Al marcharse, argumentó que la trama era poco exigente: “Son seis temporadas sintiéndome como un maldito idiota, yendo y viniendo como si mi personaje no fuera un adulto sino un adolescente. Estos guiones perpetúan la banalidad y contribuyen a la deshumanización de la industria”. Su personaje desapareció con la excusa de que se había casado y marchado a vivir fuera.

Después de Bonanza, participó en la histórica marcha liderada por Martin Luther King entre Selma y Montgomery (Alabama) y desarrolló su faceta como cantante folk en festivales pacifistas junto a Joan Baez. Fue Rhett Butler en una versión musical de Lo que el viento se llevó y, en los ochenta, hizo de cirujano curtido en la guerra de Corea en otra serie de éxito, Trapper John M. D. Sus últimas apariciones en la pantalla fueron como narrador de documentales y anunciante de analgésicos.

Nada de lo que hizo después del 63 consiguió borrar su pasado como el guapo de Bonanza. Como anécdota queda el acuerdo alcanzado con los guionistas poco antes de su salida de la serie. Roberts no soportaba que su personaje, nacido en Nueva Inglaterra, reflexivo y de 34 años, siguiera llamando “Pa” a su padre. Los guionistas le concedieron no superar los tres “Pa” por capítulo, pero no sirvió de nada porque pronto Roberts regresó con una exigencia que los productores no estaban dispuestos a aceptar: el vaquero más apuesto de La Ponderosa quería dejar de llevar tupé.

Mitad monje, mitad soldado

Quizás esto explique, en parte, por qué el interior de un periódico se parece tanto al de un batallón de infantería:

La letra impresa es el sadismo, y por consiguiente evoca el terror. El mensaje del periódico es: “Puedo decir lo que sea sin conmoverme. Mira cómo permuto mis cincuenta y dos signos carentes de emociones”. La letra impresa es el maestro severo con su látigo, y leerla es una búsqueda llorosa de señales de piedad. El escritor se ve tan humillado ante la misma como el lector. Coetzee; Tierras de Poniente, 2009, pág.30

En caso de huracán…

¿Experimentan los bolivarianos con nuevos métodos de predicción meteorológica? Quizás sí, pero esta misma foto puede encontrarse aquí, retocada con la banderita de Venezuela en lugar de la de Bolivia. ¿Chiste?, ¿contrapropaganda?, ¿delirio institucional? Todo es tan extraño que será mejor limitarse a prestar atención al pedrusco, no sea que eche a volar.

Lujo Sin Facturas 2

5. EL VINO DE ROCA: 2.000 euros la botella

En las fiestas que organizaba Juan Antonio Roca, cerebro de la corrupción marbellí, los invitados saciaban su sed con litros de Petrus, el mejor vino de Burdeos. Fueron juergas flamencas que dejaron facturas por un millón de euros a cuenta de las arcas públicas. Entre rejas, Roca sigue tocando la guitarra, pero tiene que conformarse con algo menos: comparte litera en una celda de ocho metros cuadrados y en el economato de la prisión no puede sobrepasar los 70 euros semanales para café, latas de atún y cerveza sin alcohol.

6. EL COCHE QUE ERA UNA MOTO: 20.000 euros

Dos ruedas delante, una detrás. No es un insólito triciclo sino el híbrido entre coche y moto que El Bigotes paseaba por Valencia. Los especialistas lo consideran “la tercera vía en el mundo del motor, el equilibrio perfecto”. Más arriesgado que correr sobre cuatro ruedas, pero menos que hacerlo sobre dos. Alcanza los 200 kilómetros por hora. Ricardo Costa fue visto conduciendo uno en el circuito de Cheste.

7. LA CENA DE GÜRTEL CON MALAYA: 150 euros el menú degustación

En lo alto de una colina, rodeado por las urbanizaciones más lujosas de Marbella, está el restaurante La Meridiana. En estos jardines, Francisco Correa cenó con su cuñado, dueño del local. Entre bocado y bocado del plato estrella, caviar beluga de río frío, bastaba girar la cabeza para ver pasar a empresarios, concejales y princesas. Y también al matrimonio Roca. Ninguno sospechaba que los jueces investigaban para encarcelarlos a todos. Correa daría su nombre al caso Gürtel y su cuñado sería imputado en el Malaya, con Roca como director de orquesta.

8. EL YATE DE EL POCERO: 60 millones de euros

El Clarena II está aparcado en el puerto de Palma, cerca del Fortuna. El primero es de Francisco Hernando El Pocero , constructor de macrourbanizaciones. El segundo es el yate del Rey y es considerablemente más pequeño. El Pocero, con sentencia firme por fraude fiscal, surca los mares en esta mole flotante de 300 toneladas y 70 metros de largo. Cada vez que llena el depósito se deja 250.000 euros, lo que cuesta un ático de 70 metros cuadrados en Madrid.

Lujo Sin Facturas 1

Son caprichos a cuenta ajena, caros, exclusivos, a menudo extravagantes. En este país de manzanas podridas, sirven para mostrar a los demás que se va sobrado de dinero, autoridad, clase. Están para ser vistos y comentados, para hacerse notar. Son los antojos que nublan el buen juicio de un tipo especial de poderosos: los que echan mano del bolsillo de otro para pagar las facturas.

1. EL CHALECO DE CAMPS: Gratis

Paco Camps sabe lo que es vestir bien a cuenta de otros. El presidente valenciano no pagaba las facturas de sus trajes, lo hacían miembros de la trama corrupta Gürtel. Así consiguió el famoso chaleco que vistió en su visita al Papa. Camps se presentó en el Vaticano con prendas confeccionadas a toda prisa por una empresa navarra (SASTGOR S.A.) que ahora está en quiebra por impago.

2. LOS PUROS DE EL BIGOTES: 140 euros la caja de 10

Cuando Churchill visitó Cuba en 1946, la marca Romeo y Julieta elaboró una variedad de puros en su honor. Medio siglo después, Álvaro Pérez El Bigotes, copiloto de la trama Gürtel, empezó a fumarlos durante largas sobremesas en las que se hablaba de contratos y cajas B. Hacen falta dos horas para terminar un cigarro que los expertos consideran “arrogante, sólo para veteranos que saben apreciar lo bueno”.

3. EL RELOJ DE COSTA: 25.0000 euros

El ex secretario general del PP valenciano, Ricardo Costa, se hizo un hueco en el sumario Gürtel por recibir regalos como este Franck Muller. Los pinchazos telefónicos indican que a Costa le gustó el reloj. Esto le comentaba El Bigotes a otro de los imputados: “Ya le conoces, tío, con una cosa de estas se vuelve loco, pero no se lo puede poner en Valencia, ya se lo he dicho. Tío, ni se te ocurra, no, no, no, ni hablar, digo, es que es un cante de cojones, es muy grande, ¿sabes? Pero va como un niño con zapatos nuevos“.

4. LA ESCOBILLA DE JAUME MATAS: 319 euros

El retrete de Jaume Matas, imputado en el caso Palma Arena, se adecentaba con pulcritud alemana. Cuando la policía entró en el palacete del ex presidente balear, requisó esta escobilla de váter comprada a la firma alemana de diseño Dornbracht. Matas disponía de todos los artilugios necesarios para sentirse limpio, entre ellos tres soportes para papel higiénico distribuidos por su cuarto de baño. Le costaron 522 euros.

Pangea

Mientras aquí afilamos las uñas durante la previa del Estatut, en California el tipo de Weather Sealed propone “una bandera de puro éxtasis” formada por la suma de todas las banderas del mundo, ponderando su peso según el número de habitantes. Se ve un poco de amarillo y también rojo, pero me temo que no somos (ninguno de) nosotros.