Miguel Calzada

El previsible futuro de las redes sociales

REDLas llaman “redes sociales” cuando quieren decir webs/apps en las que el contenido lo crean los propios usuarios, sin cobrar por ello y relacionándose de igual a igual.

Basta esta improvisada definición para entender por qué han puesto en jaque a los contenidos digitales de pago y a toda “autoridad editorial” (una sola celebrity de tres al cuarto tiene más audiencia que varias instituciones venerables).

Basta esta improvisada definición para comprender por qué son un gran negocio. 

Siempre andan vendiéndonos estadísticas falseadas y la no menos falsa sensación de que son el último grito. Cuando se disipa el humo del hype, lo que queda es esto:

Las que sobrevivirán

zuckFacebook: está de moda hablar de su decadencia, pero las pocas cifras fiables dicen lo contrario. Más de 1.000 millones de personas la usan, lo que la convierte en LA RED SOCIAL por excelencia.

La fórmula para saber si una red tiene éxito es una doble pregunta: 1) ¿conoces personalmente a gente que la usa? 2) ¿sale en las noticias por cosas que pasan dentro de ella (y no por mero autobombo)?

Con Facebook las respuestas son tan afirmativas que hay que ser muy lerdo para creerse eso de que en un par de años habrá pasado a la historia.

Tanta palabrería no surte efecto en los resultados objetivos pero sí en las percepciones: Facebook ya no es cool y los gurús (muchos a sueldo de Google) hablan de ella con desprecio.

twitterbirdTwitter: a su comunidad se le supone un nivel intelectual superior al de Facebook. Sí, así de crudo, como suena: son menos pero más listos.

Esta percepción (sin ningún dato detrás) es discutible pero va auto-confirmándose. Los departamentos de Marketing usan Facebook para las promociones más groseras y Twitter para el delicado trabajo de “crear marca” y “generar notoriedad”.

Así que mientras Facebook se hace popular, Twitter se refina para ser un nicho de “influencers”.

La gran paradoja de Twitter es que no sería nada sin los medios de comunicación, que hablan sin cesar de trending topics y generan noticias a partir de broncas tuiteras entre políticos o famosos. Los medios creen que así canibalizan Twitter, consiguiendo contenidos facilones que arrastran audiencia.

La realidad es la inversa: Twitter se está comiendo a los medios.

youtubeYouTube: es la tele de Internet y a veces nos olvidamos de que también es una red social. Cualquiera puede subir un vídeo (o verlo, o comentarlo) y no hay más autoridad que la que te proporciona el éxito.

Su publicidad es la más intrusiva de todas (hasta que no te tragas el anuncio, no ves el vídeo), pero precisamente por eso genera tanta pasta: 8.000 euros por cada minuto de vídeo. En el horizonte no hay nada que pueda inquietar su reinado.

Ahí fuera la tele sigue siendo la tele. Y aquí dentro YouTube manda más que nadie.

LinkedIn: es la jobmás falsa porque va sobrada de postureo y resulta frustrantemente estática. La mayoría de la gente se dedica a colgar su currículum y poco más.

Aun así, es el lugar en el que hay que estar si estás buscando trabajo o intentando quedar bien con el jefe (¿acaso hay alguien que no esté haciendo una de las dos cosas?).

A esta incómoda sensación de obligatoriedad suma un toque de distinción. Si en Infojobs encuentras cientos de ofertas a diario (la mayoría malas o muy malas), en LinkedIn hay pocas pero más decentes.

Todo es más ficción que realidad, pero la fórmula funciona y su futuro está garantizado.

hateLos foros: estaban antes que ninguna y seguirán aquí cuando todas las demás hayan desaparecido.

El verdadero significado de Internet siempre ha estado en los caóticos foros. Más allá de su indiscutible poética (el avatar misterioso, el hilo abandonado que de repente resucita, las estrellitas de nivel por ser un asiduo, el único lugar del universo en el que encuentras a alguien a quien le ha pasado exactamente lo mismo que a ti), tienen cifras para callar cualquier boca.

En España hay un ejemplo perfecto de su poder: Forocoches, capaces de entrar en masa en la encuesta online del Telegraph para que saliese que Gibraltar era español. EnFemenino es otro fenómeno digno de estudio. A nivel planetario, 4chan es la lógica evolución de los foros hacia las imágenes.

Las que desaparecerán

g-Google+: pese a pertenecer al Gran Hermano y gozar de todo su apoyo, no cuaja (ni cuajará).

La fórmula de la doble pregunta resulta especialmente cruel con ella: 1) ¿conoces a alguien que la usa a diario? 2) ¿sale en las noticias sin que nadie pague por ello? Ejem, ejem…

Numerosos gurús a sueldo de Google siguen predicando sus bondades y cada poco tiempo se publican números increíbles que dicen que es la segunda red más grande solo por detrás de Facebook.

La gente les hace tan poco caso que ni tan siquiera hay motivo para escandalizarse. Ya descansa en paz.

bloggerLos blogs: en realidad ya han desaparecido, pero nadie se ha dado cuenta. La legendaria frontera entre webs y blogs no existe (simplemente porque no hay web que no aspire a todas las cosas bonitas que se dicen de los blogs).

En la mayoría de casos es imposible saber lo que estamos mirando. La teoría dice que un blog es amateur y precario, mientras que una web es profesional y estable. Chorradas.

Por desgracia mucha gente se las cree y resulta habitual encontrar empresas con una web infumable en la que ponen la información corporativa que ni ellos mismos se leen y un blog forzadísimo que rellenan con los fatuos editoriales del iluminado de turno.

Pero tal y como están las cosas, las webs mejor valoradas son dinámicas, minimalistas y muy visuales… es decir, Tumblr.

vendidoTuenti: paulatinamente abandonados por sus fans adolescentes (gremiales y promiscuos por definición), ellos mismos decidieron dejarse de historias y marcharse allí donde está la pasta. Chicos listos.

Ahora son un operador móvil… y vivieron felices y se comieron algunas de las perdices de Telefónica.

Ello: tuvieron sus quince minutos de gloria promocionándose como el gueto chic al que emigrar cuando estás cansado de Facebook. Sin publicidad, con tu privacidad blindada… En fin, ha pasado tantas veces que creérselo requiere demasiada fe.

Se extinguirán pronto… ay, no, espera, ya se han extinguido.

Quitter: lo mismo que Ello pero respecto a Twitter. Pura tontería.

Las incógnitas

foursquareFoursquare: fueron y son la red social de la geolocalización, pero las cosas se les han complicado desde que el resto de redes incluyen GPS entre sus extras. Su impacto indiscutible en Estados Unidos encuentra demasiados interrogantes en Europa… y en España, donde solo una reducida panda de obsesivo/compulsivos se dedica a hacer check-in en bares, cafeterías y restaurantes.

Al final se han convertido en una app de tips y críticas sobre lugares de ocio (una especie de TripAdvisor más allá de los hoteles). Sufren la maldición de tener un enorme potencial que nunca llega a realizarse del todo, pero este sanbenito lo comparten también con el resto de redes.

Yo diría que a la larga desaparecen: ya sea poco a poco (debido a nuevas funcionalidades de Facebook y Twitter), ya sea del tirón (comprados a golpe de talonario).

vineVine: hay que aplaudir su originalidad en este sector tan poco original. Compartir vídeos de 6 segundos que echan mano del truquito de los frames. Genial, pero… ¿llegará esto a ser un deporte de masas? Seguramente no.

Con la “tranquilidad” de ser de Twitter y tener una élite de usuarios que disfrutan siendo poquitos y graciosos, pervivirán como objeto de culto… exactamente lo que son ahora.

pinterestPinterest: la red social de las amas de casa estadounidenses (recetas, bolsos, bebés… y más recetas) es a menudo ridiculizada, pero sería un error subestimar a este invento que, sin hacer tanto ruido, hace ganar mucho dinerito a las marcas.

No molesta y será cada vez más rentable.

Instagram: un Pinterest que se ha hecho fuerte en los móviles a base de insistir en que es solo para aquellos “a los que les gusta la fotografía”. Es decir: todo el que tenga algo de amor propio.

Pese a ser más inútil de lo que parece, ha seducido a tantos esnobs que será difícil acabar con ella.

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Miguel Calzada

Ojos que no ven: Pinterest

Solo valen las palabras. El resto es charlatanería (Eugène Ionesco).

Son cinco mil años de escribir letras para formar palabras que se encadenan en frases. Tan fácil como juntar la p con la a y decir papá, pero no todos los plumillas consiguen el Nobel ni todos los libros ser reeditados. Para leer los volúmenes escritos en estos cinco mil años harían falta nueve mil vidas (leyendo cada libro en 2 días y viviendo 80 años). En 2003 la Universidad de Berkeley estableció que la Humanidad había publicado 175 millones de títulos diferentes. En 2010 los ingenieros locos de Google hicieron sus cálculos y les salieron 130 millones. Según esto, en el mundo habría más libros que japoneses pero menos que rusos. Es un alivio.

Cuando nuestra nostalgia por volver a ser monos no podía ser mayor, al texto de toda la vida vino a sumarse el hipertexto. La maldita Red nos complicó la vida. Ya no podemos pasar página. Cada web tiene enlaces que llevan a otros textos que tienen enlaces que llevan a otras webs. Y así hasta el infinito. ¿Cuántas palabras se malgastan cada día en Internet? Tan sencillo como pulsar las teclas, juntar la m con la a y decir mamá.

El texto nos satura y las palabras son indigestas. Los gurús aseguran que cada vez soportamos menos los párrafos largos. En la Red son tabú los que tienen más de 10 líneas. En Twitter todo lo que pase de 140 caracteres no existe, aunque abundan los frustrados que plantan un enlace a su tweet alargado, en el que se explayan sin límites. El poder de síntesis nunca fue muy humano.

El advenimiento del nuevo Facebook está convirtiendo el corral más frecuentado por los hombres-mono en una realidad más visual. Grandes fotos de apertura personalizadas, imágenes que resuman nuestra vida como si fuese un álbum de familia. Si no pueden entrar por nuestro cerebro, un tanto oxidado, nos penetrarán por los ojos.

Y luego está la sensación del año, Pinterest, una red social para compartir imágenes que solo consiente breves anotaciones, haikus que se parezcan más al metalenguaje que a los discursos. Con un crecimiento espectacular, incluso alarmante, el único orden en el caos visual es el que los usuarios imponen con sus álbumes temáticos.

Los más populares son los que agrupan platos deliciosos, especialmente postres, lo que siempre se llamó “comer con los ojos”.  También son comunes los paisajes asépticos y perfectos, como un fondo de pantalla, algo bello pero insulso, perfecta metáfora de lo que  busca el mono tras saciar su hambre. Las empresas intentan meter mano animando subliminalmente a que creemos carpetas con nuestros productos favoritos: macabras galerías de zapatos, bolsos o el engañoso My Style, uno de los álbumes que nos aparece por defecto al registrarnos.

Pero como en toda fiesta, siempre hay algo que merece la pena. En Pinterest hay 767 posados de Marilyn Monroe en una sola pantalla, 141 grafitis que podrían estar en un museo, 97 boxeadores legendarios… ¿Cuántas imágenes pasan por nuestra retina cada día? Ni tan siquiera en Google se han atrevido a hacer el cálculo.

Tan sencillo como abrir los ojos y no decir nada. Siempre fue posible caminar en silencio y navegar sin pulsar una sola tecla, dejarnos llevar por las olas y el clic del ratón. ¿Cómo hacer para cruzar la ciudad sin ver los carteles publicitarios? Tendremos que volvernos insensibles a la imagen igual que al texto. Si no podemos leer ni 10 líneas, tampoco seremos capaces de asimilar 10 instantáneas.

Cinco mil años de juntar letras para que el hombre-mono termine compilando un álbum de plátanos. Cuando todo acabe, ¿recordaremos una sola palabra? ¿Habremos asimilado lo que significó Marilyn para nuestras mentes simiescas?

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Miguel Calzada

Reputación Online

De dios a bufón en un clic o cómo perder la honra en Internet.

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Miguel Calzada

La Red es tonta

Ahora que se rumorea que Twitter ha muerto, que ya no es lo que era y que todo tiempo pasado fue mejor, justo ahora, encuentro el vídeo que explica cómo se reprodujo esta red social que hizo enloquecer a todos los medios la pasada primavera:

En verano, ya había estudios que mostraban cómo el 55% de los que se registraban no lo usaban jamás, y que “el usuario medio de Twitter lo usaba sólo una vez y nunca más”.

El vídeo da que pensar. Tanto esfuerzo, tanta selección natural, todo para terminar construyendo una red de algo llamado microblogging en la que los comentarios más seguidos son los de Ashton Kutcher (casi 5 millones de seguidores), el actor de bodrios como Colega, ¿dónde está mi coche? (2000). El líder de esta comunidad virtual saltó a la fama cuando se casó con Demi Moore y publicó en Twitter una foto de su trasero, obligando a los periódicos a escribir titulares penosos. Ella se enfadó, pero después, ya reconciliados, utilizaron la bendición de las nuevas tecnologías (fruto de más de 5 millones de evolución humana) para confesar que habían llorado viendo cantar a Susan Boyle, gran freak del año 2009.

De la ameba al bípedo para nada, ¿juntos de la mano hacia la extinción?

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