Miguel Calzada

Vaporware: vender humo sin perder la ropa

Cuentan que Arquímedes estaba en la bañera cuando descubrió el principio que lleva su nombre. Todos aprendemos de pequeños que, si la llenas mucho, el agua se desborda cuando te metes dentro, pero pocos reaccionamos como Arquímedes: el sabio de Siracusa salió desnudo y mojado a la calle para gritar el primer eureka de la historia.

El problema es que del eureka a las pesetas va un trecho, y no todas las grandes ideas se materializan sino que muchas se quedan en estado gaseoso, flotando en las conversaciones de los visionarios. Lo llaman vaporware: software y hardware que a duras penas se hace realidad. Fantásticas ideas vaporosas que se quedan en nada.

Hay quien acusa al vaporware de fraude: vendamos la piel del oso antes de cazarlo y, con el dinero que nos den por preinscripciones, compraremos el rifle para cazar a esa maldita bestia. Aunque parezca increible, algunas compañías venden por anticipado el producto sin que nadie jamás lo haya visto. Con ese dinero, fabrican el milagro. O no.

Vender humo forma parte de la naturaleza del homo tecnologicus. Normalmente se trata de argumentos bastante ingenuos. La marca de ordenadores Amiga anunció su Walker PC (literalmente “ordenador-que-camina”) en 1996. Era un ordenador con cuatro patas que fue comparado por su diseño con una aspiradora o el casco de Darth Vader. Nunca llegó a las tiendas y, un año después de anunciar el milagro, Amiga entró en bancarrota.

El abuelo del iPhone y del iPad se llamaba W.A.L.T., un tablet táctil que enviaba y recibía mensajes… ¡en 1993! Nunca lo comercializaron y, como suele pasar con Apple, nunca se supo por qué. Quizás tienen razón los tarados de este foro de física cuántica cuando plantean que Steve Jobs es un superhombre que viajó atrás en el tiempo y nos dice qué inventos podemos usar y cuáles no.

En 1991 se estrenó The Lawnmower Man. Pierce Brosnan era un genio de la realidad virtual que transformaba a un jardinero retrasado en un psicópata superdotado. La moda virtual llevó a Sega a anunciar unas gafas que permitirían meterse dentro de sus juegos. Las fabricaron pero resultaron ser chatarra. Los pocos elegidos que probaron los prototipos declararon que se veía borroso y daban dolor de cabeza.

Pero a veces el vapor se materializa en cosas que podemos comprar.
Kno es el nombre de un tablet con dos pantallas de 14 pulgadas, una enormidad que se suponía un mito hasta que llegó a las tiendas estas Navidades. Ya que no podían hacerlo mejor que el iPad, lo han hecho más grande. En la Red hay bastante cachondeo sobre el contraataque de Steve Jobs: ¿un iPad del tamaño de una alfombra? Lo llaman iMat.

En el mundo de los videojuegos el vaporware es denso como un baño turco. Los adictos llevan años esperando el videojuego de Harry El Sucio, pero el campeón de lo invisible es Duke Nukem Forever. Corría 1996 y las tres primeras entregas de la saga (un agente de la CIA del futuro que mata a todo lo que se mueve) habían sido un éxito. En abril del 97 se anunció un nuevo capítulo que cambiaría para siempre el mundo de los juegos. Duke Nukem Forever lleva desde entonces en desarrollo, con un amplio equipo de profesionales que trabaja para que no se quede en el limbo “forever”. Han pospuesto la fecha de lanzamiento durante 13 años y les han dado tanto la paliza que organizaron una rueda de prensa para comunicar que el juego solo saldrá “cuando esté acabado”. Entre tanto, la empresa ha quebrado y el proyecto lo ha retomado otra, que jura por lo más sagrado que se estrenará en mayo de este año.

Otros campeones del vapor son Steorn, compañía irlandesa que en 2006 descubrió la panacea: la manera de producir una energía inagotable, gratuita y no contaminante. Desde entonces han retado a la comunidad científica en varias ocasiones, asegurando que su invento contradice el primer principio de la termodinámica (la energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma). El mundo sigue esperando y los experimentos de Steorn van de fracaso en fracaso.

Los escépticos dicen que la Web 3.0 (cuando la Red tome vida propia y converse consigo misma generando contenidos de manera autónoma) es algo intangible y fraudulento. El coche eléctrico es otro clásico, pero últimamente casi podemos tocarlo. Otras cosas parecen destinadas a ser nubes de vaporware durante mucho más tiempo, como los coches voladores, la clonación humana, las colonias en Marte o la llegada del Mesías, que quizás sea Arquímedes en pelotas y gritando eureka.

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4 thoughts on “Vaporware: vender humo sin perder la ropa

  1. Pingback: Vaporware: ideas fantásticas que se quedaron en nada

  2. Pues la entrada me ha parecido magnifica ^^ yo desconocia la gran mayoria de estos productos (mas que nada por no llegar a los 10 años en la mayoria de sus “salidas”). A mi estas cosas por un lado me dan igual pero por otro tienen que joder a los que esperan estas cosas xD

    Yo solo he picado con un mmorpg que pague el primer mes por que lo vendian como un juego DIOS y resulto ser un juego horripilante xD Un saludo desde GungnirGames y estais invitados a pasaros por nuestro blog ^^

  3. Me ha gustado el blog, arpiman, muy especializado, como debe ser. El vaporware es una cosa sobre todo de juegos, hay muchísimos títulos que se anuncian y no salen nunca o lo hacen después de mil años. Ahí tienes Starcraft Ghost, que se quedó en nada (o Starcraft 2, que al final sí que salió). O el legendario Diablo 3, que incluso se llegó a decir que sería un MMORPG, aunque últimamente parece que no, veremos…

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