Miguel Calzada

Arte (de)predador

Que “el arte de la guerra consiste en ordenar las fuerzas de tal modo que no puedan huir” lo dijo Anatole France, autor de Los dioses tienen sed, en el que el pintor Gamelin vive una Revolución Francesa en la que los dioses piden más madera y más sangre. La guerra no es arte, pero con la guerra consiguieron los imperios sus colecciones de arte y los pintores batallistas (como Il Borgognone) su fortuna.

Hoy los depredadores del arte invierten en Bolsa, lo demás es secundario. Pero quedan rapaces que organizan sus fuerzas para que el galerista no tenga escapatoria. Infusionadora, de Pablo Matteoda:


O los rebuscados trabajos por encargo de la web Regretsy, que te permite ser mecenas por un puñado de dólares. Un desequilibrado peligroso consiguió que colmasen sus deseos de poseer “un óleo de Lady Gaga asediada por los paparazzi y devorando el cadáver de un unicornio”. Rose Briccetti se lo pintó por 350 dólares:

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