Miguel Calzada

Eros, Tánatos y el Estatut

Estatutos y sentencias dicen poder unir-disolver pueblos y naciones. El pique entre comunidades, semi-Estados y taifas hace que casi nadie se pregunte “¿para qué?”. Echo de menos en el dichoso preámbulo una referencia al viejo Freud.

El viejo Freud decía que la humanidad se mueve a golpe de pulsiones. Por un lado, Eros, la fuerza que quiere que nuestra especie prolifere por el planeta, “conservar la sustancia viva y condensarla en unidades cada vez mayores”. Por otro lado, Tánatos, el instinto de muerte que pretende disolver todas las cosas, separarlas y fragmentarlas para devolverlas al reposo eterno de lo inorgánico.

Eros y Tánatos caminan de la mano y de su mezcla nacen “los fenómenos vitales”. No hay Creación sin Apocalipsis y tampoco hay calentón posible sin la amenaza de la bomba atómica (el bikini coge su nombre del atolón que fue campo de pruebas de la bomba H). Coexistir es malvivir, pero separarse es unirse en la muerte. Hace falta psicoanálisis en los parlamentos y parlaments del ancho mundo.

El viejo Krahe lo explica bastante mejor:

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3 thoughts on “Eros, Tánatos y el Estatut

    • Pues te digo que la gente, movida por Eros, se reúne en la plaza para ver si el Tánatos se lleva por delante al torero, descuajeringándole las tripas (por cierto, vídeo inquietante donde los haya…)

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