Miguel Calzada

La obsesión de David Markson

Se ha muerto David Markson, un escritor al que no conocíamos porque nunca quiso ser conocido. Le bastaba con saber que alguien en el planeta (aunque fuese el último ser vivo, como en La amante de Wittgenstein) leía sus libros. Le obsesionaban dos cosas: la muerte y el gusto por todo tipo de citas célebres y detalles sobre las vidas (y muertes) de grandes artistas.

Una obsesión no debe tomarse a la ligera: Markson tenía dos habitaciones de su piso en Greenwich Village habitadas por libros (unos 2.500); llamaba por teléfono a las bibliotecas para que le proporcionasen datos irrelevantes; recorría las librerías de Manhattan hojeando las últimas páginas de las biografías para averiguar cómo moría el protagonista. Lo hizo todo sin Internet. Nunca tuvo ordenador.

Markson inventó un género. Densos monólogos sobre alguien que no consigue expresar lo que piensa con las palabras adecuadas. Alguien que, cuando se siente atrapado por la ansiedad, recuerda microinformaciones insignificantes, retazos de vidas perdidas. Minucias que conforman un tejido viscoso en el que atrapar al lector:

“Leer novelas diluye la mente” (Kant) – Maquiavelo murió por espasmos estomacales – “La experiencia que nunca describiré” (Virginia Woolf hablando de su suicidio) – Maupassant devoraba sus propios excrementos – “He desperdiciado mis horas” (Leonardo en el lecho de muerte) – Lenin jugaba al tenis – “La tiranía de los ignorantes es insuperable y está asegurada para toda la eternidad” (Einstein) – Napoleón medía 168 centímetros:

Cuando terminé mi último libro, pensé: ‘Se acabó’. Pero después me encontré con algo curioso -no recuerdo qué era- y me dije: ‘No voy a copiarlo’. Pero lo copié en un trozo de papel, lo arrugué y lo tiré en una taza que tengo en mi escritorio. Más tarde encontré otra cosa, la copié en otro papel y lo tiré en el mismo sitio. Al final, la taza rebosaba con 40 o 50 de esos papeles. Y me dije: ‘¡Oh, mierda!, ¿otra vez estoy…?’. Hace unas semanas encontré una cita fantástica en una revista y me pasé el día haciendo todo lo posible por no recordarla. (David Markson, 2007)

Anuncios
Estándar

One thought on “La obsesión de David Markson

  1. Pingback: David Markson « ::perdidos::para::siempre::

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s