Miguel Calzada

El ojo te ve

Han comenzado a instalarse las primeras cámaras del total de 48 con las que el Ayuntamiento de Madrid piensa “aumentar la percepción subjetiva de seguridad” de los vecinos del barrio de Lavapiés. Madrid contará con 121 cámaras pagadas con dinero público y visionadas desde la comisaría de la calle Montera. Las 48 de Lavapiés se suman a las 25 de la Plaza Mayor, las 36 del eje Montera-Gran Vía-Ballesta y las 12 que vigilan las esculturas de La Castellana, bajo el puente de Juan Bravo. Hace siete años no había ninguna en toda la ciudad. Para poder instalarlas se recurre a una Ley Orgánica pensada para luchar contra la kale borroka en Euskadi. El contenido de las grabaciones se borra una vez por semana.

Cuando las pusieron en Montera se agotó toda la pólvora de las polémicas. De las de Lavapiés lleva hablándose desde mayo, pero sólo ahora es posible verlas en todo su esplendor:

En principio, parece que una medida así no puede molestar a nadie. Como dice Julia, que vive desde hace 35 años en la calle Mesón de Paredes, “los que somos normales no tenemos nada que ocultar”. Ya. La Federación de Comerciantes está de acuerdo. Y también gran parte de los vecinos. Unos pocos se oponen -la CNT ha organizado protestas y un concurso de carteles-.

Pablo Carmona, de la librería Traficantes de Sueños, uno de los centros culturales del barrio, dice que las cámaras sólo sirven para “señalar esta zona como peligrosa y conflictiva. Quieren especular con este territorio, gentrificarlo, es decir, expulsar a la población de renta baja y traerse para acá a otra población capaz de comprar los pisos rehabilitados a alto precio”.

Cámaras para Lavapiés, una zona que administrativamente ni siquiera existe. El barrio se llama en realidad Embajadores y abarca más de lo que la gente (y los concejales) conocen como Lavapiés. Los datos que maneja el Observatorio de Seguridad del Ayuntamiento no son desglosados por barrios sino por distritos. No hay cifras que digan que Lavapiés es más peligroso que el vecino barrio de Cortes, por ejemplo. La única justificación, entonces, es la de la “percepción de seguridad” que maneja Jesús Mora, coordinador municipal de Seguridad, que hace un año describió Lavapiés como “barrio con una importante población inmigrante, elementos antisistema y con algunos miembros cercanos en algunos aspectos a radicalismos religiosos”.

A Pablo Carmona le hacen sentirse inseguro los votantes del Partido Popular, “elementos antisistema cercanos a radicalismos religiosos”. A otros el paro. A otros el precio de la vivienda. A buena parte de los senegaleses que se reúnen en la plaza de Cabestreros lo que les da miedo es la policía, que se acerca a preguntarles qué están haciendo. “Esto es una plaza, estamos aquí, charlando”, responden, pero da igual, les piden la documentación y les registran. Es bastante espectacular ver llegar hasta cuatro coches patrulla (con dos agentes cada uno) para echar a un mendigo que ha pasado la noche en la calle.

Para el sociólogo del CSIC Alberto Martín Pérez, existe el riesgo de que Lavapiés parezca un lugar cada vez más inseguro. Los datos objetivos no suelen coincidir con la percepción de inseguridad de los vecinos, que aumenta “o cuando la presencia policial es inexistente o cuando es excesiva”. Quizás es lógico sentirse inseguro si vives rodeado de cámaras y policías que cachean regularmente a los vecinos.

Las cámaras se han chupado buena parte del presupuesto que el Ayuntamiento destina al barrio. Dinero que ya no servirá para mejorar su oferta cultural o sanitaria. Mucho dinero. Hace cuatro años, las 25 cámaras de la Plaza Mayor costaron 170.000 euros. Las 48 de Lavapiés cuestan 600.000.

Las empresas que venden los trastos de la videovigilancia deben sentirse algo más seguras ahora. Está por ver cómo nos sentiremos los demás, los normales y los que no lo somos tanto.

De momento a Michelle, que trabaja en Importación-Exportación Hong Yu, en el cruce de Mesón de Paredes y Juanelo, ya la han robado el bolso cuando pasaba frente a una de las cámaras. Se lo dijo a la policía, que contestó que las cámaras no servían. La denuncia tendría que hacerse “como siempre”, según “el viejo estilo”.

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2 thoughts on “El ojo te ve

  1. miguel senior dice:

    Me parece un post magnífico. Es todo un reportaje sobre el barrio de Lavapies y en el fondo una reflexión sobre los supuestos en los que está basada realmente tanta campaña de seguridad. Felicidades.

  2. rosa dice:

    Me ha gustado mucho el tono. Normalmente en estos casos los autores se pasan un poco en el tono. Aquí es el justo, muchos datos bien organizados. Eficaz.

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