Miguel Calzada

Las elecciones y las obras del hospital Clínico

Hospital Clínico San CarlosEl hospital Clínico San Carlos de Madrid (esa mole de ladrillo que está cerca de Moncloa), va a cerrar por obras su ala norte, un 56% de su superficie. En la Consejería de Sanidad dicen que es una maravilla, que son más de 5 millones de euros de inversión pública para reactivar el fúnebre mercado laboral de la construcción. Que “si hay que hacer las obras, pues habrá que hacerlas”, como reflexionan desde UGT.

En principio, nadie había pensado en cerrar más de la mitad de este hospital que atiende a los distritos Centro, Chamberí, Latina y parte del de Carabanchel (más de medio millón de personas con sus enfermedades, sufrimientos y trompazos). El plan hablaba de ir reformando por tramos, poco a poco, durante cuatro años y medio. Ahora, la Consejería ha lanzado su nueva idea: hacerlo a toda velocidad, en 14 meses, lo que obliga a cerrar todo el ala norte Esperanza Aguirre en una inauguración(departamentos de cirugía cardiaca, pediatría, geriatría, psiquiatría, medicina interna y media UCI, entre otros). ¿A qué vienen estas prisas? Nadie lo sabe con certeza, pero si las obras empiezan en noviembre, deberían estar terminadas a principios de 2011, cuando estaremos muy cerca de las elecciones autonómicas y municipales. En ocasiones veo a Esperanza Aguirre cortando cintas, inaugurando hospitales, besando a niños.

El Clínico está saturado de pacientes, lleva en obras desde el principio de los tiempos y cuenta con un presupuesto ridículo. Todo esto le convierte en un buen exponente de la sanidad madrileña. De hecho, desde la Consejería se refieren a él como “buque insignia” de las nuevas políticas sanitarias. Las obras tienen un motivo, no son un mero happening. Se trata de hacer espacio en unas instalaciones en las que toca a un baño por cada 18 hospitalizados. Más baños y transformar las habitaciones (ahora de cuatro camas) en estancias individuales. Desde el sindicato MATS (Movimiento Asambleario de los Trabajadores de Sanidad) sospechan que esto puede implicar una reducción del número de plazas (tanto de pacientes como de profesionales) en el ala norte. Desde UGT, el delegado en el Clínico, Javier Villanueva, está satisfecho con la aceleración de las obras. Prefiere que se hagan de golpe, porque las reformas en el ala sur, que duraron 5 años (no 14 meses), fueron realizadas por tramos y “resultaron un tanto caóticas”.

“Nuestros verdaderos descubrimientos provienen del caos, de acudir a un lugar que nos parece erróneo, estúpido y absurdo” (Chuck Palahniuk)

En un año, el Clínico atiende más de 850.000 consultas, de las que hospitaliza 35.000; se ocupa de 164.000 urgencias (más de 400 al día) y sus cirujanos hincan el bisturí en 30.000 personas (según datos de la Comunidad de Madrid). Tiene un millar de camas y en él trabajan más de 5.000 profesionales entre médicos, enfermeros, administrativos y celadores. La mitad de todo esto cierra, y se tiene que ir a otro lado. ¿Dónde? Desde la Consejería dicen que ya están “buscando centros”. En la reunión de la dirección del Clínico con los sindicatos, el pasado 31 de julio, se señaló al hospital militar Gómez Ulla, en Carabanchel. Es enorme y está prácticamente vacío. Pero ni por esas consigue funcionar. Su plantilla se ha reducido en los últimos años y a pesar de que menos de una tercera parte de sus camas están ocupadas, la pasada primavera hubo protestas por el mal estado de las instalaciones (no había agua caliente).

El Ministerio de Defensa, propietario del Gómez Ulla, prefiere no hablar. Hay algo deliciosamente maquiavélico en cerrar medio Clínico para dejarlo listo antes de las elecciones y mandar el marrón (más de 500 hospitalizados y unos 2.000 profesionales, sin contar con el material) a un hospital ahora ruinoso que ha sido centro de protestas desde hace décadas. Carabanchel se ha desgañitado pidiendo que el Gómez Ulla fuese público y dejase de estar restringido a los militares y sus familias. ¿Queríais Gómez Ulla? Pues toma dos tazas.

La guinda del pastel son las fechas. En Neonatología, situada en el ala norte, el gerente ya les ha dicho que vayan preparándose para la mudanza, que será “como muy tarde a mediados de octubre”. Fantástico. Según las previsiones, estaremos en pleno pico de gripe A y habrá que buscar una nueva palabra para definir lo que será la saturación de lo saturado. ¿Poliinsaturado?

Cepa del virus H1N1

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One thought on “Las elecciones y las obras del hospital Clínico

  1. rosa dice:

    Articulos como este ponen el pelo de punta, porque suenan a verdad, pero a una verdad terrorífica: cuesta años de esfuerzo colectivo desrrollar un sistema sanitario aceptable y basta la mala gestión de un equipo en unos pocos meses para destruirlo.

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