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5. EL VINO DE ROCA: 2.000 euros la botella

En las fiestas que organizaba Juan Antonio Roca, cerebro de la corrupción marbellí, los invitados saciaban su sed con litros de Petrus, el mejor vino de Burdeos. Fueron juergas flamencas que dejaron facturas por un millón de euros a cuenta de las arcas públicas. Entre rejas, Roca sigue tocando la guitarra, pero tiene que conformarse con algo menos: comparte litera en una celda de ocho metros cuadrados y en el economato de la prisión no puede sobrepasar los 70 euros semanales para café, latas de atún y cerveza sin alcohol.

6. EL COCHE QUE ERA UNA MOTO: 20.000 euros

Dos ruedas delante, una detrás. No es un insólito triciclo sino el híbrido entre coche y moto que El Bigotes paseaba por Valencia. Los especialistas lo consideran “la tercera vía en el mundo del motor, el equilibrio perfecto”. Más arriesgado que correr sobre cuatro ruedas, pero menos que hacerlo sobre dos. Alcanza los 200 kilómetros por hora. Ricardo Costa fue visto conduciendo uno en el circuito de Cheste.

7. LA CENA DE GÜRTEL CON MALAYA: 150 euros el menú degustación

En lo alto de una colina, rodeado por las urbanizaciones más lujosas de Marbella, está el restaurante La Meridiana. En estos jardines, Francisco Correa cenó con su cuñado, dueño del local. Entre bocado y bocado del plato estrella, caviar beluga de río frío, bastaba girar la cabeza para ver pasar a empresarios, concejales y princesas. Y también al matrimonio Roca. Ninguno sospechaba que los jueces investigaban para encarcelarlos a todos. Correa daría su nombre al caso Gürtel y su cuñado sería imputado en el Malaya, con Roca como director de orquesta.

8. EL YATE DE EL POCERO: 60 millones de euros

El Clarena II está aparcado en el puerto de Palma, cerca del Fortuna. El primero es de Francisco Hernando El Pocero , constructor de macrourbanizaciones. El segundo es el yate del Rey y es considerablemente más pequeño. El Pocero, con sentencia firme por fraude fiscal, surca los mares en esta mole flotante de 300 toneladas y 70 metros de largo. Cada vez que llena el depósito se deja 250.000 euros,

Son caprichos a cuenta ajena, caros, exclusivos, a menudo extravagantes. En este país de manzanas podridas, sirven para mostrar a los demás que se va sobrado de dinero, autoridad, clase. Están para ser vistos y comentados, para hacerse notar. Son los antojos que nublan el buen juicio de un tipo especial de poderosos: los que echan mano del bolsillo de otro para pagar las facturas.

1. EL CHALECO DE CAMPS: Gratis

Paco Camps sabe lo que es vestir bien a cuenta de otros. El presidente valenciano no pagaba las facturas de sus trajes, lo hacían miembros de la trama corrupta Gürtel. Así consiguió el famoso chaleco que vistió en su visita al Papa. Camps se presentó en el Vaticano con prendas confeccionadas a toda prisa por una empresa navarra (SASTGOR S.A.) que ahora está en quiebra por impago.

2. LOS PUROS DE EL BIGOTES: 140 euros la caja de 10

Cuando Churchill visitó Cuba en 1946, la marca Romeo y Julieta elaboró una variedad de puros en su honor. Medio siglo después, Álvaro Pérez El Bigotes, copiloto de la trama Gürtel, empezó a fumarlos durante largas sobremesas en las que se hablaba de contratos y cajas B. Hacen falta dos horas para terminar un cigarro que los expertos consideran “arrogante, sólo para veteranos que saben apreciar lo bueno”.

3. EL RELOJ DE COSTA: 25.0000 euros

El ex secretario general del PP valenciano, Ricardo Costa, se hizo un hueco en el sumario Gürtel por recibir regalos como este Franck Muller. Los pinchazos telefónicos indican que a Costa le gustó el reloj. Esto le comentaba El Bigotes a otro de los imputados: “Ya le conoces, tío, con una cosa de estas se vuelve loco, pero no se lo puede poner en Valencia, ya se lo he dicho. Tío, ni se te ocurra, no, no, no, ni hablar, digo, es que es un cante de cojones, es muy grande, ¿sabes? Pero va como un niño con zapatos nuevos“.

4. LA ESCOBILLA DE JAUME MATAS: 319 euros

El retrete de Jaume Matas, imputado en el caso Palma Arena, se adecentaba con pulcritud alemana. Cuando la policía entró en el palacete del ex presidente balear, requisó esta escobilla de váter comprada a la firma alemana de diseño Dornbracht. Matas disponía de todos los artilugios necesarios para sentirse limpio, entre ellos tres soportes para papel higiénico distribuidos por su cuarto de baño. Le costaron 522 euros.

Se fue el verano y llega el otoño sólo para hacer tiempo antes del invierno y de la inevitable primavera. Nuevos-viejos casos de corrupción por todas partes, que se quedarán en nada. Irán nuclear, amenaza que crece-mengua-crece-mengua… Bronca política. Israel asentamientos. Plataformas digitales con oscuros intereses sub-terrestres. La crisis económica aplicada a mil y un chorradas. Nos hemos quedado atascados en tres fotogramas que, repetidos hasta la saciedad, dan sensación de movimiento, incluso de novedad. Igual que en esta magnífica página:

En prensa no hay nada más deseado que los “temas propios” (eufemismo para exclusiva, scoop). Pero algo debe andar mal cuando cada uno se obceca en sus temas propios e ignora los de los otros periódicos, los temas ajenos. ¿Seguro que el futuro son medios super-especializados en su propia cruzada particular? Para los cursillos sobre la caja B de la red corrupta de Correa me compro EL PAÍS; si quiero sumergirme en la conspiranoia del Titadyne y el 11-M El Mundo; para saber sobre el Ejército y la Guardia Civil está el ABC y para la aritmética compleja de la financiación autonómica La Vanguardia.

Que se haga justicia, que dimitan los corruptos y que sean juzgados, que se sepa la verdad, venga a nosotros tu reino… ¿Qué puede pensar un hipotético lector al leer todas estas ensaladas de juicios y datos contables que se le presentan en compartimentos estancos y fragmentados? “Todos son unos corruptos y punto“. O peor aún: “los míos son santos, los otros pecadores”. Después bostezará, pasará página y se irá a algo más interesante, como la sección de deportes, donde al menos el tiempo parece transcurrir -cambian los puntos en la clasificación- y se consigue escapar del bucle eterno.

Todo es cuestión de la justa medida, pero quizás hace falta más entretener y más informar, y todo más hacia abajo y más hacia la periferia, lejos del Congreso y de la Audiencia Nacional. Más barrio y menos corbata. Puede ser la única manera de vender periódicos sin tener que poner una tía en pelotas en contraportada. Menos jugar a Batman y Robin. Los justicieros siempre acaban mal…

Superman se toma un whisky